Cuando se anda de turista en una ciudad que se visita por primera vez, seguramente se lleva dentro de la cartera y de la maleta mucha información acerca de los sitios que no se quiere dejar de visitar. En el caso de la ciudad de México, la lista de estos sitios es muy extensa, sin importar los gustos que tenga el turista. Muchos querrán visitar los principales museos, a otros les parecerá imperdonable dejar de visitar sus centros culturales y otros no resistirán la tentación de ganarse unos kilitos extras saboreando los exquisitos platos de la gastronomía local.
Cualquiera sea la preferencia, una buena opción para iniciar el acercamiento a esta fascinante ciudad, es la de tomar el atractivo autobús rojo de 2 pisos que se puede encontrar también en algunas ciudades europeas. Me refiero al Turibús de la Ciudad de México.
Al tomar el Turibús uno finaliza el recorrido teniendo una idea general de la ubicación de los sitios que luego se pueden visitar con más calma y tiempo, aunque el Turibús también da la opción de bajarse en cualquiera de las 21 paradas que hace para conocer algún sitio histórico que nos haya llamado la atención. Luego, sin tener que pagar nuevamente, uno puede subirse al Turibús para continuar el recorrido, siempre y cuando sea el mismo día.
Otra de las ventajas que tiene este servicio es que incorpora unos audífonos para escuchar la historia y anécdotas sobre lo que ellos consideran los principales puntos turísticos del recorrido. De esta manera uno puede ahorrarse el tener que leer la información en otros folletos.
Un atractivo especial del turibús, es el de tener la oportunidad de compartir el paseo con turistas de otras partes del mundo, con los cuales se puede incluso organizar otras visitas o intercambiar información acerca del viaje. Siempre es buena la información que puedan dar otros turistas para conocer sitios que no estén incluidos dentro de la ruta turística que presentan las agencias de viajes u hoteles.
Ya que el recorrido del turibús por toda la ciudad de México tiene una duración aproximada de 3 horas y además permite que se consuma alimento en sus instalaciones, una buena alternativa es la de comprar comida rápida típica mexicana y comerla en el Turibús mientras se hace el recorrido. De esta forma también se puede descansar sin perder la opción de aprovechar al máximo el tiempo del viaje.
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