Sin duda, las Cumbres del Ajusco es uno de los atractivos naturales por excelencia. Se trata de un cerro aislado de mil 700 metros de altura sobre el nivel de la Cuenca de México y aproximadamente a 4 mil metros sobre el nivel del mar. Desde lo alto se logran las mejores vistas de la urbe, del Nevado de Toluca y los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl.
Apreciar más de cerca los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, marco natural del Valle de México, es posible si se toma la carretera Chalco – Amecameca hasta llegar al conocido Parque Nacional, caracterizado por intrincadas serranías pobladas de bosques fríos que se convierten en páramos alpinos a los 4 mil metros de altura.
Las lagunas de Zempoala, ubicadas a hora y media de camino desde el centro del Distrito Federal, constituyen uno de los parajes más bellos de las cercanías, al estar rodeadas de frondosos bosques de robles, pinos, cedros y oyameles. Las lagunas se nutren principalmente de los ríos descendentes de la serranía del Ajusco.
La sierra de Chichinautzin y su inmensa riqueza natural, se caracteriza por conservar las principales áreas boscosas de la Ciudad de México. Sus hermosos paisajes pueden ser admirados a través de recorridos a pie o en bicicleta.
Parques
Parques en México, D.F.
Chapultepec (que significa “cerro del chapulín”, en náhuatl) es un oasis de 551 hectáreas arboladas; denominado el pulmón de la Ciudad de México. Conocido por su hermoso lago artificial en donde puede remarse y por constituir el punto de reunión familiar favorito por sus múltiples opciones recreativas, como museos, centros culturales, zoológico y jardín botánico. Famoso por su imponente castillo erigido en la cima del cerro de Chapultepec, residencia tradicional de mandatarios de la nación; hoy convertido en museo. La historia del bosque se remonta a los tiempos del emperador Moctezuma Ilhuicamina en el siglo XVI, cuando éste ordenó construir en él magníficas obras hidráulicas para aprovechar los manantiales del lugar, los cuales permitieron el crecimiento de enormes ahuehuetes que sobreviven hasta el día de hoy.
Para dar un paseo con la familia, el Bosque de Tlalpan es algo sin igual; repleto de pinos, cedros, oyameles y encinos en una extensión de más de 200 hectáreas. La zona se abrió al público en 1968 y cuenta con estacionamiento, cabañas para días de campo y área de juegos infantiles. En sus zonas reservadas habitan diversas especies animales, como ardillas, tlacuaches, aguilillas y halcones.
El Parque de los Viveros, en Coyoacán, es un lugar típico para hacer ejercicio y convivir con la naturaleza. Fue ideado por el ingeniero Miguel Ángel de Quevedo, “el apóstol del árbol”, quien donó la primera hectárea para el proyecto iniciando el siglo XX. Aunque en 1917 se decretó oficialmente su existencia, abrió sus puertas hasta la década de 1930. Actualmente se halla bajo la jurisdicción de la SEMARNAT. Los largos senderos arbolados del parque, ofrecen un hermoso panorama para quien desea pasar un rato tranquilo y contemplar a las ardillas que retozan en el césped o trepan por los árboles. Cuenta con un área contigua en donde se expenden diferentes especies de flores y plantas.
El Parque Nacional Cerro de la Estrella tiene una extensión de mil 93 hectáreas y está ubicado en la delegación Iztapalapa. Debe su nombre a una hacienda que se encontraba en las faldas del cerro. Constituye un paraje turístico y de recreo en donde puede disfrutarse plenamente de la naturaleza, contemplar el paisaje, dar una caminata y convivir en familia en un día de campo. Desde este lugar se aprecia la urbe a lo lejos, de manera espectacular. Aquí se encuentra el Museo del Fuego Nuevo, cuya apertura se derivó de descubrimientos arqueológicos importantes en la cúspide del cerro.
Ideal para días de campo, es el Parque Nacional Desierto de los Leones. Su extensión es de mil 866 hectáreas y en él se halla protegida una gran variedad de pinos y especies animales, como anfibios y reptiles endémicos, pequeños mamíferos y aves. Se ubica en las serranías del sur de la ciudad. A este bosque de hermosos paisajes se llega por la lateral del Anillo Periférico, que es el camino antiguo o también por la autopista México - Toluca, luego de pasar Santa Fe y Cuajimalpa. Un ex convento carmelita se encuentra enclavado en la zona.
El Parque Nacional del Tepeyac localizado en la Sierra de Guadalupe, ofrece a los visitantes una estupenda opción para ir de paseo a pie o en bicicleta y aprovechar sus largos senderos arbolados, sus veredas o bien un circuito pronunciado que a través de un pedaleo fuerte, los ciclistas adquieren mejor condición física. Al parque se llega por Indios Verdes, al norte de la ciudad.
El Parque Luis G. Urbina es uno de los más famosos parques de la ciudad, por su original disposición en relieve, de ahí que sea mejor conocido como Parque Hundido. Está en la avenida Insurgentes, esquina con Porfirio Díaz. Varias reproducciones de piezas arqueológicas se hallan distribuidas por el parque, lo que le da una atmósfera muy especial en donde se respira al mismo tiempo naturaleza e historia. Entre los atractivos del lugar está el audiorama, rodeado de exuberante vegetación y el Reloj Floral, colocado al final de una hermosa escalinata rodeada de cascadas y fuentes que conduce a la plaza Dolores del Río; nombre de una diva del cine nacional.
Comparado a los parques nacionales del primer mundo, el Parque Tezozomoc al norte de la ciudad, tiene reservado al visitante varios atractivos como un lago, senderos por donde dar una caminata, plazuelas, espacios recreativos y áreas de juegos infantiles. Por su naturaleza, ha logrado atraer diversas especies de aves migratorias. Inició su construcción en 1982, a raíz del proyecto del arquitecto Mario Schjetnan quien logró recrear el paisaje lacustre de Texcoco de la época prehispánica.
Xochimilco, al sur de la ciudad, es un bello lugar repleto de riquezas naturales; conocido por sus típicos paseos en trajineras a través de anchos canales rebosantes de gardenias que le dieron ese sello característico al Valle del Anáhuac.
Visitar el Jardín Botánico de la UNAM, en la zona universitaria, es sin duda una agradable experiencia al contemplar una colección única de flora nacional, conjugada con la naturaleza agreste propia del lugar, tal como los pedregales de roca volcánica. Esta maravillosa idea puesta en marcha en 1959, cuenta con tres secciones: especies del desierto, plantas medicinales e invernadero. Es visitado comúnmente por familias que desean acrecentar el conocimiento científico de las plantas. |