Valle de Bravo
A dos horas de distancia de la Ciudad de México, se encuentra este pintoresco y hermoso pueblo, declarado villa en el año 1850; rodeado de bosques de coníferas y robles. Lugar mágico que año con año atrae visitantes de todas partes del mundo.
Un gran placer lo constituye el recorrer sus típicas calles empedradas en desnivel y adquirir algún recuerdo en sus galerías de arte o tiendas de artesanías.
Un atractivo que sobresale es el templo de Santa María Ahuacatlán, la primera edificación importante del lugar. En cuanto a infraestructura turística, en los alrededores de Valle de Bravo se pueden encontrar hoteles ecoturísticos, así como sitios para práctica de deportes, destacando los acuáticos en su grandiosa y concurrida presa.
Es aquí en los bosques de la zona, en donde culmina la travesía de las mariposas monarca desde Canadá. Todo un espectáculo regalo de la naturaleza, digno de admirarse.
Ex Hacienda de Chautla
Un viaje al pasado y la evocación de la vida colonial, rodeada de la naturaleza; eso es la Ex Hacienda de Chautla, en donde pueden llevarse a cabo un sinnúmero de actividades recreativas como caminatas, días de campo, paseos en lancha y pesca en alguna de sus lagunas.
Su origen se remonta al siglo XVIII, al formar parte del marquesado de Sierra Nevada, conocido como un importante centro productivo de materias primas. A inicios del siglo XX, su propietario Eulogio Gillow Zavalza mandó construir el hoy conocido “Castillo Gillow”, que se asemeja a una edificación del viejo continente.
Se localiza a tan sólo 90 kilómetros al oriente de la Ciudad de México, en el municipio de San Salvador El Verde. Se llega por la carretera México - Puebla y a través de las señalizaciones en la población de San Martín Texmelucan.
Molino de Flores
Antiguo casco de una hacienda, ubicado en el municipio de Texcoco; a una hora de camino del centro de la Ciudad de México.
Escenario de una cincuentena de películas nacionales y extranjeras y uno de los sitios de descanso favoritos, declarado Parque Nacional desde 1937 por Lázaro Cárdenas.
En tiempos prehispánicos, aquí se localizaban los famosos jardines del rey Nezahualcóyotl. Años después surgiría la hacienda con la llegada de los españoles en el siglo XVI, muy próspera en la producción de harina de trigo. Es precisamente a uno de sus dueños, Alfonso Flores de Valdez, que debe su nombre.
La mayoría de las edificaciones fueron emprendidas por Miguel de Cervantes y Velasco, el marqués de Salvatierra; como el templo de San Joaquín y la capilla del Señor de la Presa, ésta última peculiarmente excavada sobre la roca.
Molino de Flores alcanzó su auge en la época porfiriana, hasta que la llegada de la Revolución Mexicana propició su abandono y deterioro al punto de ruinas en muchas de sus construcciones, lo que le imprime hoy en día su principal atractivo.
San Rafael
Hermosa villa ubicada a las faldas de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl. A principios del siglo XX funcionó como centro productor de papel, cuyas instalaciones de marcada influencia europea se conservan todavía.
En San Rafael es posible visitar construcciones religiosas de las más antiguas, erigidas por los misioneros católicos. Se llega luego de un recorrido estimado de dos horas desde la Ciudad de México, al tomar la carretera Chalco - Amecameca. |